Rolando Arellano C. Dr. en Marketing.
El martes 10 asistí al lanzamiento de la revista “Mujeres Batalla”, cuya partida de nacimiento es una serie de artículos sobre mujeres peruanas exitosas que empezó El Comercio en el 2004. Lo que empezó como una página sobre ejecutivas peruanas, fue convertida por su autor, Antonio Orjeda en un libro, hasta llegar finalmente a la revista mencionada. Eso me hizo reflexionar sobre lo rápido que ocurren los cambios sociales en el Perú, y muy especialmente aquellos que tocan al papel que juegan las mujeres en el país. Y empecé a sospechar que quizás hoy está marcándose un nuevo hito en este aspecto.
A partir del 2004, con los artículos en El Comercio pudimos por primera vez asombrarnos al conocer el trabajo y la historia de muchas peruanas que estaban contribuyendo ejemplarmente al crecimiento del país. Lo que no sabíamos en ese momento, era que ellas eran solamente la punta de lanza de un movimiento mayor de la mujer en el Perú.
Hoy encontramos que las mujeres han avanzado mucho más rápido que su contraparte masculina. Así, casi el 50% de la masa laboral es femenino (cuando hace dos décadas era poco más de un tercio), al igual que los estudiantes en institutos y universidades, con la diferencia que ellas se gradúan y tienen mejores notas que los hombres, y que se va acortando la distancia de ingresos entre ambos sexos. Más aún, hoy en el Perú es más fácil encontrar mujeres que hombres líderes en diferentes sectores sociales. En las artes pintoras, bailarinas, cantantes folklóricas o de cumbia; en la política desde dirigentes barriales, hasta lideresas de partidos; en los deportes boxeadoras, nadadoras y tablistas; y en las empresas donde descuellan muchas mujeres batalla. Nombres hay muchos, como los de Vania Masías, Dina Paucar, Sofía Mulánovich, Inés Temple, Susana Eléspuru, Elia King, Toti Graham, Beatriz Merino, Milagros Plaza, Sitka Semch, Liliana Mayo, Irene San Román, en tantos que no es posible mencionar. Y al ver a Kina Malpartida portando el fuego olímpico, nos damos cuenta que ellas nos dejan a los hombres, casi como premio consuelo (aunque con excepciones como la de Isabel Alvarez), ese sector del que quizás no tienen buenos recuerdos: la cocina.
Hoy, luego de menos de una década de empezar a remarcar e impulsar el éxito femenino, sus logros parecen estar marcando la aparición de un hito diferente y más retador: El momento a partir del cual quizás ya no se podrá hablar de la mujer exitosa o brillante, como una excepción de la regla, sino como un acontecimiento cercano y cotidiano, que es y puede ser logrado por muchas. Como todo crecimiento, este trae nuevos desafíos, siendo aquí el más importante tal vez el de la pérdida de la novedad. A diferencia de las mujeres-batalla de antes, que destacaron por romper los tabúes en un mundo masculino, la mujer exitosa de mañana tendrá que competir con todos, con los hombres y con otras mujeres con tanto o más ganas de triunfar que ella. Será difícil pero quizás allí les ayude su sentido solidario, menos presente en los varones.
Las pioneras hicieron su labor y mostraron el camino, y una gran mayoría siguieron su huella. Tremendo éxito.
CENTRUM Católica. Arellano Marketing, Investigación y Consultoría.
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