Qué lío… y ahora los Centennials

Alberto Haito
Director de Arellano Marketing

¡Que lío!, cuando aún no hemos terminado de entender a los Millennials o generación Y, es decir los nacidos entre 1981 y 1997,   tenemos que entender a los Centennials o generación Z, es decir los nacidos a partir de 1998. El tema no es poca cosa ya que constituyen  más de un tercio de nuestra población y en varios temas tienen un comportamiento diferente.

Veamos. Si observamos al Centennial de más edad, o sea el adolescente, veremos que tiene más bienes disponibles propios y, por cierto, más dinero recibido en forma de propinas, ya que mientras el Millennial vivió la etapa en que sus padres aumentaban su poder adquisitivo a la par de la  bonanza económica del país, ellos ya los encontraron con un poder adquisitivo más elevado.

Y, si  observamos con detenimiento, veremos  otras diferencias; por ejemplo, mientras el Millennial usa en promedio dos pantallas a la vez, sea celular y  computadora o celular y televisor, el Centennial es capaz de usar una mayor cantidad, por ejemplo celular, computadora, televisor y tablet, con lo cual procesan más información. Adicionalmente, tenemos que su relación con internet es más cercana, ya que encontraron un internet más maduro, mientras que sus antecesores vivieron la etapa del desarrollo de esta herramienta. Otra diferencia se da en la forma de comunicarse, ya que mientras el Millennial utiliza más mensajes de texto que  imágenes, el Centennial lo hace a la inversa.

También sabemos que usan activamente una variedad de redes sociales: Snapchat, Instagram y Facebook entre otros, utilizando menos el Facebook que los Millennials, pues saben que sus padres y familiares adultos los pueden vigilar por este medio.

Y, si nos referimos a otros aspectos de su vida cotidiana, veremos que han interiorizado  más la importancia de una alimentación saludable y el cuidado del medio ambiente y  la naturaleza.

¿Por qué debemos entenderlos? Pues porque ya están ingresando al circuito de consumo y más temprano que tarde estarán tomando decisiones como qué producto consumir, qué servicio utilizar, dónde estudiar o por qué político votar.

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