Aprendiendo del comercio tradicional

Jhoan Vega
Director Comercial

Cuando nos referimos al comercio tradicional (mercados de abasto, zonas ferreteras, galerías de venta de ropa, etc.), se cree que el consumidor peruano lo prefiere porque le gusta comprar productos baratos y por tanto es una gran barrera que difícilmente las empresas del canal moderno podrían igualar. Sin embargo, en los últimos años he recorrido las zonas que albergan los comercios tradicionales más importantes de varias ciudades del país y he verificado que el precio no es la única diferencia relevante. Si bien persisten aspectos negativos como inseguridad, desorden, tráfico; la propuesta de valor ha evolucionado en concordancia con el consumidor peruano y el canal moderno que viene creciendo. Revisemos algunos ejemplos.

En Palao (zona de venta de cerámicos ubicado en Lima Norte) es impresionante la exhibición de soluciones completas para baños y cocinas, lo cual facilita la asesoría y elección del cliente; así como la gran variedad de opciones en calidad y precio, y diseños acordes a los patrones estéticos del público. En las galerías de Huancayo y Gamarra, las tiendas de ropa ofrecen moda exclusiva con nombres en inglés, tiendas muy bien decoradas y ambientadas, ropa bien exhibida en maniquíes atractivos, ropa a la moda (lo que está de tendencia según los celebridades nacionales e internacionales del momento) y de buena calidad. En el mercado San Camilo de Arequipa y La Parada ofrecen una gran variedad de verduras picadas y empaquetas, menestras y papas precocidas; los puestos de venta de carne y pollo ofrecen cortes predefinidos (p.e: alitas, piernas), empaquetados y sazonados; soluciones que facilitan la actividad de cocinar, tanto para el ama de casa o para los negocios de restaurantes.

Es evidente que hay muchos beneficios importantes que el comercio tradicional ofrece a sus clientes y no solamente el precio es su único distintivo. Por tanto esto nos deja dos reflexiones: primero, el comercio tradicional puede servir como fuente de inspiración para identificar estos elementos de valor que lo hacen preferido y por ende adaptarlo al canal moderno; segundo, que no se puede subestimar al comercio tradicional, porque viene evolucionando y brindando una propuesta de valor cada vez más atractiva y con soluciones enfocadas en sus clientes.

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