Leer para creer

Rolando Arellano Cueva
Presidente de Arellano Marketing y profesor en Centrum Católica

Sin duda la Iglesia Católica debe hacer muchos cambios para evitar la pérdida constante de fieles (decenas de miles por año, solo en el Perú) y sobre todo la disminución de católicos practicantes. Frente a ello, un análisis problema-solución nos dice que el empoderamiento de los fieles mediante la lectura de la Biblia sería un cambio profundo pero realizable, que ayudaría mucho. Veamos.

Un aspecto práctico fundamental para el crecimiento de las iglesias reformistas a partir del siglo XVI fue que mientras los católicos ponían al sacerdote como intermediario con la palabra de Dios, ellas estimularon a sus fieles a ir directamente a la Biblia. Por ello, aunque los católicos no tienen prohibido hacerlo, todavía es fácil reconocer a un protestante porque siempre tiene a la mano su precioso libro.

Esa apertura permitió a sus fieles acceder a su religión en todas partes y en cualquier momento, sin esperar el rito del domingo, e hizo que pudieran validar su fe directamente con la evidencia escrita. Hasta hoy, eso no solo los reafirma más en sus creencias, sino también les da argumentos sólidos para atraer a nuevos seguidores. Además, esos fieles más ilustrados son un reto para sus ministros, que deben prepararse mejor para atenderlos. Fieles más conocedores y más activos en el seguimiento y propagación de sus creencias.

Pero, adicionalmente, al estimularse la lectura de los libros sagrados, se generó un movimiento de alfabetización que ayudó a los países reformistas como Suiza y Alemania a desarrollarse más rápido que los católicos como Italia y España de la época. Grandes ventajas de saber leer, y practicarlo diariamente.

En fin, si el papa Francisco con su aire renovador hiciera que la Iglesia empoderara a sus fieles estimulándolos a que lean e interpreten la Biblia, habría múltiples beneficios. A) Retomaría su antigua misión educadora y alfabetizadora, ayudando al desarrollo integral de los países. B) Tendría fieles con un convencimiento más sólido de su religión. C) Disminuiría la apatía de millones de católicos no practicantes, al hacerlos más activos en su fe. D) Estimularía la necesaria actualización del clero para responder a parroquianos más exigentes. E) Abriría un acercamiento fraterno con otras confesiones cuyos seguidores están hoy más cerca de las escrituras.

Nos disculpamos si algún lector considera inadecuado usar conceptos como empoderamiento y problema-solución, propios de la consultoría empresarial, para un tema tan profundo como la fe. Sin embargo, si el objetivo es evitar que más personas abandonen lo que sería el camino a la verdadera salvación, creemos que toda óptica debe ser tomada en cuenta. Bienvenido, papa Francisco.

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